
Alejandra Fernandez
Mi nombre es Alejandra Fernández, tengo 50 años y fui numeraria auxiliar de la Prelatura Opus Dei durante 13 años entre 1990 y 2003, tiempo en el que viví en Bs. As.
En primer lugar quiero manifestar mi infinito agradecimiento a toda la gente del Opus Dei. La Obra y todas las personas del Opus Dei que conocí en ese momento, colaboraron en mi desarrollo y crecimiento personal y profesional. Por ello es que en esta etapa de mi vida quiero expresar por escrito lo que siempre he manifestado y sentido: un profundo y sincero agradecimiento por lo recibido y compartido en esos años. Durante los años que trabajé en el ICES, realicé tareas relacionadas con la formación de las alumnas que asistían. En esta Institución Educativa, siempre fui valorada por el trabajo que realizaba y además siempre recibí una capacitación continua para seguir mejorando en mi desarrollo profesional.
Como numeraria auxiliar, mi trabajo profesional estaba relacionado con las tareas del hogar. Este trabajo dejó una huella profunda en mí, porque pude considerar que las tareas del hogar requieren formación profesional como cualquier otra profesión, que las personas que realizan estas tareas se dignifican ya que colaboran de una manera inigualable con la armonía familiar. En la actualidad, el trabajo del hogar no es valorado y a las madres que lo realizan. ¡Qué sería de este mundo sin el trabajo de una madre! Podría dar varios ejemplos de mujeres que se formaron en centros de capacitación, recibiendo una formación integral y son excelentes profesionales y muchas de ellas madres de familias.
Por otra parte, siempre pude decidir y actuar con libertad plena. Cuando pedí ser admitida en el Opus Dei, lo hice con pleno conocimiento del compromiso que adquiría con Dios en la Obra. Y también, cuando decidí retirarme de la Obra lo hice con plena libertad, como todo lo que hice mientras pertenecí al Opus Dei.
No dejo de repetir esta frase: “Los mejores años de mi vida fueron los que pertenecí a la Obra, porque fueron los años donde más cerca estuve de Dios”.
Además, la Obra como una verdadera madre siempre me sostuvo y acompañó en mis momentos de crisis y lo ha seguido haciendo aún, cuando ya no formo parte del Opus Dei.
Para finalizar, agradezco nuevamente, el respeto con que siempre fui tratada. Sin duda la Obra es de Dios y a pesar de nosotros mismos con nuestras limitaciones, cumplirá la misión para la que Dios la ha creado.
Alejandra Fernández
DNI 22322020