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Marilú Martinez

¡Soy Numeraría Auxiliar! Y eso me basta! Tengo conciencia clara, del don inmenso que es mi vocación para mi fin último y para el bien de otras personas!

 

Se hacen cuestionamientos públicos respecto a ésta vocación, se pone en juicio la relevancia de la misma en el mundo actual, opinan quienes no tienen idea de lo que es el sentido del compromiso y la madurez intrínseca que lleva el seguimiento a una persona tan icónica, tan trascendente, tan amante y tan "rebelde" como lo es Jesús! Es él, quien suscita el deseo en el corazón del hombre: ¡es él la fuerza motriz! Y seguimos juzgando con ojos humanos, reduciendo el amor a una serie de cumplimientos y mandatos estructurados y sin vida!

 

Ser Numeraria Auxiliar en el Opus Dei, es decir sí a una voluntad divina, que ante todo, me impregna de Amor, me capacita con sus dones para la misión que me encomienda, y luego, solo espera esa correspondencia mínima de mi parte, para dar vida, no a un simple ideal, si no a una realidad inmensa y transversal a la humanidad: hacer familia! Una familia formada por hombres, unidos por lazos de la santidad de Cristo y que tiene por modelo a la Sagrada Familia de Nazareth.

 

No puedo decir que desde el primer momento haya entendido que mi vocación, era una llamada de Dios a introducirme en su lógica sobrenatural y en su familia divina. Este don, de ser familia y de estar llamada a formar la familia de Dios, lo empecé a intuir y comprender a medida que caminaba mi vocación, e iba haciendo mis propias elecciones: y elegí seguir a Cristo, donde me quisiera llevar, elegí poner mi mejor esfuerzo un día y otro para hacer de mi casa hogar, elegí vivir con una ilusión siempre renovada para estar a mano, cercana, disponible, a lo que la necesidad vital de otro me pudiera llamar, elegí convivir con personas tan distintas a mi, aunque eso me supusiera esfuerzo, elegí, que mi vida, mis cualidades, mis defectos y virtudes, fueran un don para el otro.

 

Elegí servir, aunque al mundo repele esta palabra, elegí no tener marketing y menos buena prensa, elegí una vida cargada de alegrías, pero también marcada por el sufrimiento, el dolor, tristeza y la incomprensión! Elegí y elijo, ser "Madre", porque no solo la biología humana da vida. ¡Y tengo un rol nuclear! Y se que de mi depende, como siga la historia de la humanidad: de cuánto yo humanice, de cuánto amor, yo le de al mundo, saldremos fortalecidos en valores o hundidos en la miseria del egoísmo y del conformismo vil, que hace pensar solo en el hoy y en el 'yo'. Elegí ser Numeraria Auxiliar, y eso me basta! Me basta, me llena, me completa, me desafía. Me considero dichosa, de que mi primer pensamiento del día sea: Serviré!

 

Cuanta menos frustración habría en el mundo, si más personas vivieran la vida con ese propósito! Servir. Cuanto menos dolor habría en el mundo, si cuidar, acompañar, y querer, fueran los ideales que nos motivaran día a día!

 

Soy Numeraria Auxiliar, y no es altruismo ni filantropía: mi motor, es un corazón vivo, que me ama y que me llama. Es el corazón de Jesús, el que me sostiene y me envía. Mi misión, es hacer llegar al hombre al corazón de Cristo, a través de una casa limpia y acogedora, donde reparar las fuerzas, es multiplicar el vino de la sonrisa y darlo a mano llena, a cada persona que roza mi existencia, es amasar el pan del sacrificio, y llevarlo humeante a una mesa sencilla de hogar, para dar motivo de reunión y calidez de familia a un momento.

 

Quizás no siempre se como demostrarlo, pero no tengo miedo de querer a nadie! Me canso, porque no soy de piedra, pero me sobran motivos para descansar sirviendo, para sobreponerme a los límites del cuerpo y del tiempo, cuando hay un "otro", que me necesita! La llamada de Dios, el carácter bautismal y la gracia, hacen que cada cristiano pueda y deba encarnar plenamente la fe. Cada cristiano debe ser alter Christus, ipse Christus, presente entre los hombres. El ser cristiano, el haber recibido el Bautismo, no me es indiferente, marca plenamente mi existencia.

 

Podría ser mil y una persona distinta, en profesión, en elección de vida, en aficiones, etc. De las mil y una, elijo ésta: ser Hija de Dios, Numeraria Auxiliar y elijo hoy como cada día, vivir para servir o vivir intentándolo!

 

Marilú Martinez

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